La joven estaba sentada en el coche, ligeramente tensa, con la mirada inquieta. Se dirigían a casa de los padres de su novio. El primer encuentro. El primer paso hacia una vida de la que aún sabía tan poco. La carretera estaba cubierta de niebla.
— Voy a comprar café —dijo el chico—. El camino es largo.
Se detuvo junto a un pequeño quiosco al borde de la carretera y bajó del coche. La joven se quedó dentro, observando cómo desaparecía tras la puerta. Silencio. 😱 😨 😱
De repente, alguien llamó a la ventanilla. La joven se sobresaltó.
Junto al coche había un anciano. Sus ojos eran profundos, anormalmente tranquilos. Ella bajó ligeramente la ventanilla.
— Vas a ir con ellos —dijo el anciano, no como una pregunta, sino como una afirmación.
No tuvo tiempo de responder.
El anciano le tendió un pequeño carrete envuelto con un hilo rojo oscuro.
— Léelo antes de entrar.
— ¿Quién es usted?.. —susurró la joven.
Pero el anciano ya se alejaba. La niebla lo envolvió como si nunca hubiera existido.
La joven abrió el carrete. El miedo la invadía; todo parecía misterioso. Esto fue lo que encontró dentro. Lean la continuación en el primer comentario. 👇 👇 👇
Dentro había una hoja amarillenta.
« Esta familia nunca ha conservado a sus nueras.
1903 — desaparición.
1927 — locura.
1954 — suicidio.
1989 — enfermedad desconocida.
Y la última… aún no ha sido escrita. »
Al final de la hoja:
« Si estás leyendo esto, ya te han elegido. »
La puerta del coche se abrió. El chico había regresado con dos vasos de café en las manos.
— Tienes frío, ¿verdad? —dijo sonriendo.
La joven dobló rápidamente la hoja.
— No… todo está bien.
El coche volvió a ponerse en marcha.
Pronto, la casa apareció a lo lejos. Las luces estaban encendidas. La puerta se abrió, aunque nadie salió. La joven volvió a mirar la hoja. La última línea había cambiado.
« 2026 — ella ya está dentro. »
Levantó lentamente la mirada. Alguien la observaba desde la ventana de la casa. Y en esa mirada había reconocimiento. No el de un primer encuentro… sino el de una larga espera.


